22 configuraciones listas
El sistema es el mismo para todos. Lo que cambia es la configuración: cada industria trae sus módulos, su catálogo de ejemplo y sus flujos de trabajo.
La tienda de barrio que vende de todo y no alcanza a contar lo que tiene.
Muchos cajeros, mucho producto perecible y márgenes que se evaporan si cuentas mal.
Cocina a tope, comandas en papel y un celular que suena mientras atiendes mesa.
Producción de madrugada, mostrador lleno a mediodía y sobrantes que no sabes dónde están.
Miles de referencias, códigos que nadie reconoce y el cliente que pide «la rosca esa».
Tallas, colores y temporadas. El mismo modelo en 6 variantes y solo vendiste 2.
Control de existencias, horarios y clientes que piden a deshora.
Citas, historial de cada mascota, vacunas al día y una tienda de alimentos aparte.
Sillas llenas a ciertas horas y vacías a otras, más productos que se usan pero no se cobran.
Membresías que vencen, pagos atrasados y clases que se llenan sin aviso.
Agenda médica, historias clínicas, laboratorio y farmacia interna en un solo lugar.
Un hotel es además restaurante, cafetería, tienda y personal. Todo debe cuadrar.
Cotizaciones que se repiten mil veces, cupos limitados y clientes que preguntan desde otro país.
Abogados, contadores, ingenieros y consultores: venden tiempo y pierden horas cotizando.
Propiedades que muestran, visitas que coordinan y clientes que preguntan lo mismo.
Órdenes de trabajo, repuestos, vehículos que quedan esperando y clientes que llaman a preguntar.
Matrículas, mensualidades, asistencia y padres que preguntan cómo va su hijo.
Predios, ciclos, cosechas, lotes con trazabilidad y exportación con sus certificados.
Obras por etapas, materiales que se compran por cuadrillas y presupuestos que se salen.
Flota, rutas, mantenimiento de vehículos y clientes que quieren saber dónde va su carga.
Producción por lotes, materias primas, merma y calidad que debe documentarse.
Si tu negocio no encaja en ninguna casilla, igual encaja aquí.